miércoles, 13 de noviembre de 2013

La escena: 'Yo creo en ti'



James Stewart es en Yo creo en ti (Henry Hathaway, 1947), un curtido periodista a quien su jefe (Lee J. Cobb) envía a investigar un misterioso anuncio por palabras en el que se ofrecen 5.000 dólares a quien pueda aportar pistas para resolver el asesinato de un policía ocurrido once años antes, en 1932, durante la Ley Seca. Stewart califica el reclamo como "un cebo para incautos" y acepta el encargo a regañadientes. Su primera sorpresa se la lleva cuando
localiza al autor del anuncio, en plena noche, en el corredor de un gran edificio de oficinas vacio. Es la señora de la limpieza, una anciana que está fregando el suelo. La escena es sobrecogedora. El desdén y
excepticismo del reportero, siempre desde una posición superior, contrasta con la dulzura, la educación y el entusiasmo de la mujer, que resulta ser la madre de uno de los condenados a cadena perpetua por el crimen; pero
ella está convencida de que su hijo es inocente y busca atraer con la recompensa a quien le ayude a demostrarlo. El periodista duda del origen del dinero. “Yo trabajo, friego suelos”, le responde ella con una
dignidad que sobrecoge. “En once años no falté ni un solo día al trabajo. Lo gané yo, hasta el último penique. Primero lo intenté con 3.000 dólares, y nada. Ahora pruebo con 5.000 dólares. ¿Si no lo consigo? Entonces trabajaré otros once años, ofreceré 10.000 dólares, pero mi hijo saldrá algún día”. 

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